La velocidad aún no se encontró con la velocidad

El fútbol es impredecible, inapostable. Los intentos de acertar resultados que bocetan los eruditos tienen el valor de charlatanería de gitanos. No hay forma estadística de saber dos minutos antes de que acabe el partido, cuál será el resultado final. Esta es, para mí, parte esencial de la gran magia del fútbol (soccer, dirían amaneradamente los de habla anglosajona).

Pero siempre los "expertos", tanto los que hablan dentro de la caja boba como los que nos sentamos a ver cada encuentro, cargan con "los favoritos mundialistas". Aquellas selecciones que, ya sea por historia o por desenvolvimiento reciente, pueden aspirar a coronarse campeones del mundo. Ahí figuran selecciones eternamente poderosas, como Holanda, Alemania, Francia, Inglaterra, Argentina, Brasil... y recientemente España. Algunos ganaron ya la copa FIFA, otros sencillamente han lucido un juego espectacular en cada participación.

Pero el fútbol es impredecible, como decía al inicio, y eso hace rentables las apuestas mundialistas, a la vez que hace humanos y no oráculos a los analistas deportivos. Porque nadie en su sano juicio hubiera acertado que Francia quedaría eliminada en primera ronda, tras una participación vergonzosa y tras empujoncito final a cargo de Sudáfrica. Nadie hubiera esperado la mediocre participación del campeón definitivamente saliente, Italia, que aún no logra levantar vuelo. Ni se podría haber hablado de que Serbia venza a Alemania. Y yo no daba nada por una Argentina colmada de estrellas pero con un improvisado Maradona. Irónicamente, estos han sido los que mejor han hecho pesar su condición de favoritos. Y ahora le voy a Argentina.

Milena Gimón, comentarista deportiva de DirecTV, apuntó en su cuenta de Twitter, con certera genialidad: "Lo q me ha dejado esta 2da vuelta es q mejoró el nivel de los peores,y bajó el nivel d los mejores. Es decir, ahora todos juegan peor...". Cierto, los equipos aparentemente irrelevantes, los pequeños, los que iban de mantequilla, se plantaron firmes frente a los grandes, dificultándoles la victoria o, en casos como el de Serbia frente a Alemania, ganándoles para sorpresa general. Pero esto no mejoró el nivel de espectáculo en absoluto. Corea del Norte, tras una magnífica actuación frente al 'Scratch' brasileño, que sólo logró anotarle un tanto, se dejó clavar siete goles por los portugueses.

Pero esta ha sido solamente la depuración de la Copa del Mundo Sudáfrica 2010. En adelante deberían seguir solamente los mejores. Y ya no serán tolerables los empates. Si se mantienen tercos en no quererse herir tendrán que definirlo por penales. En pocos días, al fin, correrá sangre en el césped.

*La imagen de la Jabulani sobre el césped la obtuve de esta web, mientras que la del sudafricano consolando al francés es de la web oficial de la FIFA.

Pater meus

Mi padre no es muy expresivo, lo que no quiere decir que sea insensible, no. Sólo quiere decir que no es muy expresivo. Sus reacciones emocionales tienen similar frecuencia de aparición que las chapas verdaderamente premiadas de Coca Cola. Uno de esos días en que nos tocó la tapa-rosca con premio fue cuando mi hermana se casó.

Uno conoce a las personas tanto en sus momentos de profunda miseria como en los de verdadera dicha. Si alguien no dijo esto antes, asúmanlo con patente mía. En fin, la noche en el que mi predecesora en nacimiento contrajo nupcias mi viejo era probablemente el hombre más feliz de la tierra. Y yo era el hermano y el hijo más orgulloso en varias galaxias a la redonda (Ja, como si creyera que hay más vida en el universo).

Esa noche él estaba orgulloso y satisfecho, sin poder controlar la media luna marcada y ancha que se formó desde temprano en su rostro. Bailó como cada vez que está muy contento, pero mejor que en todas aquellas ocasiones. Es probable que le hayan temblado las piernas mientras llevaba a mi hermana al altar, pero resistió estoicamente hasta dejarla en brazos de su ahora esposo. Las mismas piernas rejuvenecieron para bailar alegremente el resto de la velada.

Su preocupación por la familia, su reconocimiento de los méritos de quienes se han preocupado por nosotros, el compartir su dicha con mi madre, su elegancia y caballerosidad, eso y más surgía sin freno alguno.

Por esos días también exhibió sacrificio personal, llegando a confesarse después de muchos años para poderle dar a mi hermana la alegría de que su padre comulgue en su matrimonio. Por aquellos días mi papá sacó a relucir lo que usualmente es en el silencio de su corazón.

Y así lo conocí un poco más que en los desayunos de risas moderadas o que en los almuerzos animados por un poco de cerveza. Esa noche recordé por qué siempre vale la pena estar orgulloso de mi papá.

Esas son algunas de las cosas que, en mi propia inexpresividad, tengo que resumir en mi "Feliz Día Papá". Espero sepas entender.

Te quiero mucho.

Un fallido intento de robo cualquiera

El pasaje está a media luz y aquello que se parece al sentido arácnido de Peter Parker me mantiene alerta. Un tipo sospechoso camina unos diez metros detrás de mí. Un vigilante pita, no tan lejos, no lo suficientemente cerca. El tipo sospechoso viste una casaca ploma polar, de esas que abrigan demasiado, y una bermuda ligera, de esas que te dejan bronceadas las canillas.

Lo dejo pasar a mi derecha, observándolo cuidadosamente. Él parece percatarse, sigue de frente pero temo que volteará en cualquier momento. Camina descuidadamente, y me confío por un instante. Quizás me equivoco, quizás es sólo un barbón de vestimenta descuidada al que no se le están enfriando las nueces. Después de todo, no es bueno ser prejuicioso. Aunque aquello que se parece al sentido arácnido de Peter Parker insiste en la suspicacia.

El tipo que luce como Osama Bin Laden en ropa de calentamiento, antes de salir a jugar un partido oficial de fútbol, da la vuelta sobre sus pies al llegar a la calle que yo intento alcanzar, como si se estuviera olvidando de algo. ¿A dónde te fuiste aquello que se parece al sentido arácnido de Peter Parker? Más rápido de lo que hubiera esperado, Osama está junto a mí y su brazo intenta alcanzar mi cuello, o eso parece. Todo es, por un instante, muy lento. Pienso "no, mi iPhone no, hoy no". Intento esquivarlo y lo logro. Soy Messi, soy Maradona, soy un pobre diablo con demasiada suerte. El barbón sólo logro rasgar mi polo antes de huir sin nada entre las manos más que su propio miedo.

¿Y si los cazamos? ¿Y si los capturamos, golpeamos y colgamos calatos de los semáforos de la ciudad, con un cartel colgando de sus cuellos en el que se lea "Mami, ya no robaré más"? Si eso llega a pasar, no habré sido yo. Yo sólo caminé los cuarenta metros que restaban para mi casa, con el polo exhibiendo mi carencia de marcas abdominales.

Y aprendí que si llamas de un Nextel al 105 te contestará la Policía de Lima, así que vale intentarlo con un número local si estás en provincia.

*La imagen del callejón la obtuve aquí y no figura ningún dato sobre propietario así que asumo que es de libre difusión. De cualquier forma coloqué su link.
**El polo destrozado es, efectivamente, mío.

Fútbol en la Nación del Arcoiris

Han pasado dieciséis años desde la primera Copa del Mundo que recuerdo haber visto, y si bien soy parte de una generación que jamás vio a Perú en el mundial, no le encuentro la carencia. Además, he visto mundiales espectaculares: Roberto Baggio flaqueando ante la presión y regalándole la copa a Brasil en 1994, Zidane emergiendo como leyenda de una Francia campeona el '98, el 'Bati' llorando la eliminación de Argentina el 2002... y más.

Y queda claro que el fútbol es una suerte de revival de antiquísimas batallas tribales. Sí, son 22 personas correteando tras un balón -usualmente 20, pues los arqueros se quedan en su área chica- pero en ese verde campo de batalla la sangre de dos naciones se derrama enteramente. Los jugadores olvidan sus clubes y los reparos físicos que sus contratos usualmente les exigen y se entregan al fragor de batalla por más de 90 minutos. Son 22 gladiadores dispuestos a darle al coliseo el espectáculo de sus vidas.

Los televisores se coparán y la amenaza de deserción laboral es real. Ayer muchos tuiteros amenazaban, si no faltar, ver el mundial en horas laborales aprovechando pequeños televisores digitales. La radio será naturalmente una alternativa y la Internet con sus redes sociales de seguro estarán copadas de improvisados comentaristas deportivos. Este mundial, de paso, será el primero en ser visto caseramente en HD.

Apoyaría a Argentina, como suelo hacerlo mundial tras mundial, pero la pésima dirección técnica de Maradona amenaza opacar lo brillante de su equipo de este año. Mi apuesta, jugada en cuanta polla ha habido, va por el eterno favorito Brasil. Menuda ironía que el tema oficial del mundial, interpretado por Shakira, ha sido ligeramente opacado por Waving Flags, del somalí-canadiense K'naan, que es la canción de la campaña publicitaria de Coca Cola. Personalmente, me parece mucho más representativa que Waka Waka.

En fin, en breves minutos más se da el primer pitazo, tras una noche de concierto. ¿Podrá Sudáfrica cuadrar a México en el partido inaugural? ¿Una sorpresa como la de Senegal cuadrando a Francia el 2002? Todo se vale en el fútbol, todas las sorpresas son posibles. Mientras, afinen las gargantas para gritar ¡Goooooooooool!

Nota final: Mientras buscaba a Zakumi para ilustrar este post, me encontré con una figura que vi harto durante mi infancia sin entender de dónde jota salió tan aburrida figura, ni qué tenía que ver con el fútbol. Ahora lo entiendo: fue la mascota de Italia '90, Ciao. Un monumental ¡plop!

*Las imágenes de Zakumi y Ciao, y todas las demás mascotas mundialistas, las pueden encontrar en el blog Zona Cero. Ahí las encontré yo.

Blogalaxia Tags:

Reglas de tránsito en Twitter

Hace unos días me topé, vía Twitter, con una web que indicaba algunas "conductas adecuadas" para llevar bien las amistades y el respeto en esta red social. Una suerte de Manual de Carreño web, terrible, mandón. Me hacía recordar otro texto de muchísimos años atrás, cuando reinaban el chat, el IRC, y los servicios de mensajería aún no habían popularizado los "emoticonos". Entonces, algunos escribían sobre un correcto lenguaje web: que las MAYÚSCULAS eran gritar, que no era bueno alargaaaaaaaar las palabras... y otras normas de "etiqueta". Encuentro en los amigos de Frieda Holler de entonces y de ahora similar impertinencia.

Me molestan los doctos de la red, los que te dicen cómo usarla, los que te dicen por qué poner o no poner publicidad en tu web. No estoy hablando de un tema de moral o contenidos -de los cuales hay muchos que pueden ser censurables por atentar contra la dignidad humana, por ejemplo- sino de la forma. Digo, es la red, es de todos, es de quien quiera tomar algo y usarlo, con plena libertad. Para ganar dinero, para regalar muestras, para informar, o sencillamente para opinar frente a todos los que lo quieran leer.

En los viejos días, mucha gente gustaba de usar siempre mayúsculas y nunca sentí que me estuvieran gritando. Muchas veces asumí que a ellos, como a mi viejo, les gusta teclear siempre en mayúsculas cuando navegan. En el caso de Twitter es algo similar, hay quienes escriben con mayúsculas, quienes escriben como en un SMS (de donde nació la idea de los mensajes en 140 caracteres). Y ahí está el sabor que la "etiqueta web" quiere robar. En las mayúsculas, en las palabras cortadas, en los errores ortográficos, ahí se cocina el gran bufete que significa la bendita "aldea global". Y si no te gusta el que escriba así, pues no lo sigas. Es sencillo, sin semáforo, sin papeletas, sin Frieda.

Si quieres crear un blog para narrar tu vida, una cuenta en Twitter exclusivamente para quejarte de tu universidad o un grupo de Facebook para divertirte exclusivamente con los juegos flash que abundan, ve y hazlo. Que no te intimide tanto gruñón de la red, dispuesto a considerarte un "hippie" de los nuevos medios, mientras ellos tratan de mantener a flote su diario.

*La imagen del semáforo la obtuve de Abadía DIGITAL, mientras que la de los canarios encarcelados la conseguí en Sophimanía.

Related Posts with Thumbnails