El día más importante de tu vida

El matrimonio, como sacramento que es, tiene una cualidad mística absolutamente maravillosa: convierte a dos personas en una. Para mí es un hecho fantástico, caído en el descuido por cuestiones como la falta de fe o el activismo pero que siempre causa en el alma espectadora un sabor especial, de otro mundo. Es pues un acto único e irrepetible, lo que convierte este día -y me importa poco la redundancia- en un día único e irrepetible.


Ayer se casó mi hermana, la que más quiero y la única que tengo. Se casó no con un buen hombre, sino con el hombre de su vida, la magnitud de lo cual tiene una raíz espiritual más que una explicación romántica. Ayer mi hermana pasó de ser "mi hermana", en primer lugar, a ser "la esposa de Elmer". Ayer, mi hermana lucía radiante.

No he visto semejante emoción en el rostro de mi viejo, jamás. Si bien aquellos sentimientos que deben haber -y seguro continúan en eso- jugado a la licuadora se mantenían en lo inexpugnable de su corazón, la dicha era más que obvia: parecía el anuncio publicitario de Coca Cola en Times Square.

Mi madre disfrutó la celebración como si fuera su propia boda, los asistentes fueron los justos y confío en que los ahora esposos vivieron intensamente del compartir con los que más quieren.

El matrimonio es un sacramento maravilloso, pero lo es aún más cuando es tu propia hermana quien está ahí, frente a ti, colmada y rebosante de plena y santa alegría.

Te quiero muchísimo, Mana, muchísimo.

Leyendas negrísimas de la Iglesia

Los ataques contra la Iglesia están tan llenos de mentiras "históricas" que, a punta de repetirlas una y otra vez, han calado en nuestras mentes como si fueran verdades. Lo más triste es que muchos católicos hemos agachado la cabeza, crédulos y avergonzados de semejantes barbaridades que nos dicen sobre nuestra familia eclesial.


Un primer ejemplo: Cuando se habla de ajusticiamientos de la Inquisición se suele hablar de millones de personas cuando, en el caso concreto del virreinato de Perú solo fueron ajusticiados, en casi tres siglos de existencia, 32 personas. Y si pensaron que el Santo Oficio se dedicaba a "perseguir indios", el balance de procesos entre 1567 y 1600 (años de mayor actividad inquisitorial) arroja que de 498 procesados (Ojo: procesados) 391 eran españoles (78.57%), 86 eran extranjeros (17.3%) y 21 eran mestizos, negros o mulatos (4.13%). Ningún indígena, porque estos habían quedado fuera de la jurisdicción del Santo Oficio por disposición Real. Claro, usted dirá "el Dash está inventando cifras", pero esta data la he obtenido del Museo de la Inquisición y del Congreso del Perú, por donde sería bueno -si está en Lima- se de su vuelta. Si no, esta es su web.

En el texto cuya carátula ilustra este post, Vittorio Messori transmite el encargo del gran historiador Léo Moulin (las negritas son mías):
«Haced caso a este viejo incrédulo que sabe lo que se dice: la obra maestra de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos, sobre todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza de insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido convenceros de que sois los responsables de todos o casi todos los males del mundo. Os han paralizado en la autocrítica masoquista para neutralizar la crítica de lo que ha ocupado vuestro lugar.»
No solo nos pasa esto con la Inquisición, aunque es uno de los puntos fuertes de nuestros detractores, sino en casos como el de Galileo. Muchos creen aún que fue torturado, cuando fue tratado con sumo cuidado. Su popular "sin embargo se mueve" (Eppur si muove!), que muchos creen cierta -entre ellos, mi estimada enciclopedia humana, Alfieri Díaz- fue una invención de Giuseppe Baretti, periodista londinense del siglo XVIII. Por último, Galileo efectivamente estaba equivocado en su "prueba" heliocéntrica: las mareas no se sacuden porque la Tierra se mueve, sino por la atracción lunar. Esto último era lo argumentado por los inquisidores que Galileo despreciaba.

Sobre la terrible mentira de que la Iglesia, y más concretamente el Papa Pío XII, estuvo al servicio del Tercer Reich vale mencionar las declaraciones de historiadores judíos como Saul Friedländer, que recuerdan la aversión del Papa por el nazismo. O también las del escritor judío, y por un tiempo comunista, Joseph Roth:
"las bestias pre-apocalípticas (nazis) que ahora dominan en la política ya presagian los verdaderos motivos por los cuales persiguen a la Iglesia. Él (Pío XII) es el único que los daña verdaderamente. Lo que es más, los que no temían a un Papa, le temen a este. Y no se limitan a presagiarlo, sino que ya saben por qué".
Los paréntesis vinieron con la fuente de la noticia, ACIprensa. Hay, inevitablemente, que mencionar aquí al rabino de Roma Israele Zolli quien, tras la guerra, se bautizó católico con el nombre de Eugenio en honor al nombre del Santo Padre: Eugenio Pacelli.

Muchas otras leyendas negras, con sus respectivas dosis de verdad, se encuentran contenidas en este genial texto de Messori. Pido tanto a católicos en ansias de poder defender nuestra fe, como a ateos y agnósticos que quieran profundizar en su búsqueda de la verdad, leerlo y leer más, con criterios objetivos. Finalmente como dijo Santo Tomás de Aquino, gran teólogo: Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est.

A quien quiera leer este texto y no lo encuentra en Crisol, Zeta o lo que buenamente tenga cerca a casa, lo tengo entre mis Google Docs y puede encontrarlo aquí.

La verdad es absoluta, aunque usted no lo crea

"La verdad es relativa (o no es absoluta)" es una afirmación absoluta. Recuerdo cuando se lo dije, en clase, a una profesora comunista. Su falta de respuesta fue una de esas pequeñas batallas ganadas que uno puede disfrutar durante la jornada.


En estos días, eso de que "cada uno tiene su verdad y hay que tolerarla" tiene una fuerza increíble. Sin embargo es gracioso como todos, en la vida cotidiana, damos todas las señales de no creernos nadita eso de que la verdad es relativa. Excepto en lo que nos conviene, claro.

De aceptar lo de la relatividad de la verdad, deberíamos de abrir los manicomios, despedir a los pisquiatras y psicólogos y respetar la "verdad" de tanto esquizofrénico que andaría suelto. Y me parece que Coelho ya proponía algo por esa ruta en "Verónica decide morir", cuando uno de sus personajes propone que quizá los locos son aquellos que viven fuera del manicomio.

En el periodismo, rama a la que soy muy cercano, tampoco se puede vivir esto de la "verdad relativa". Imagínese usted una noticia de un accidente que indique que no se podrá jamás conocer la verdad de lo ocurrido porque cada pasajero tiene su verdad, los policías tienen su verdad, los fotógrafos tienen su verdad y el mismo reportero tiene su verdad y todas esas verdades hay que respetarlas porque ninguna vale más que la otra. No tiene sentido, claro, pero es lo que nos hemos acostumbrado a creer en el día a día.

La ciencia, que ya en estos días también está jugando al partido de la relatividad, también apunta a una sola verdad absoluta: el origen del universo no depende de la perspectiva de cada investigador, sino que es UN solo hecho que hay que descubrir. Los componentes de la célula no dependen de la perspectiva de uno u otro investigador, existen independientemente de cuán profundamente llegue a conocerlos cada uno de ellos.

En un juicio, eso de decir "la verdad y nada más que la verdad" carecería de sentido, porque quien habrá de dar testimonio dirá "su verdad" sin que esta sea "la verdad" que esperan las partes.

El reclamo de una enamorada engañada no tendría valor alguno, cuando su enamorado no le falló, porque para él "su verdad" es que puede, bajo ciertos criterios, besarse con otras mujeres.

Hay infinidad de ejemplos para clarificar que la verdad es una sola y es absoluta, es decir rige para todo y todos. Nos guste o no, las manzanas, en la Tierra, caen a 9.8 m/s2.

Entonces, claro, queda la pregunta muy necesaria: Quid est veritas?

Alan García: Un Presidente Burlado

Esta noche todas las fuerzas policiales aparentarán estar tras la pista del "zombie" (dícese de un muerto que, por algún tipo de encantamiento o virus, vive) José E. Crousillat. Por esto, no puedo evitar recordar la farsa de persecución de Fujimori a Vladimiro Montesinos, cuando este se encontraba ya fuera del país. He buscado y rebuscado entre sitios webs, pero no encontré una caricatura, publicada la revista Somos, en la que Fujimori fungía de Rambo (si alguien la encuentra/escanea, gustoso la publico). Mientras, encontré esta: Alan haciendo del mismo milico héroe. Sólo hace falta ahora el teatrín: nuestro gordo mandatario buscándo a Crousillat con un convoy policial por Asia, por Chosica, por La Molina, por el Costanera 700.


Entonces, ¿estafaron a Alan García? Difícil. De hecho, nuestro ex mandatario -a.k.a "el cholo", a.k.a. "el seis puntos"- Alejandro Toledo le otorgaría el Oscar a Crousillat en mérito a sus cualidades actorales para pasear a nuestro generalmente astuto presidente. Mientras, el caricaturista Heduardo propone mejor a García, por su genial actuación en "La teta sorprendida". ¿Quién ganará?

Y es que obviamente hay gato encerrado, cuando no Crousillat encerrado. En estos días todos han estado sacando cuerpo: los médicos dicen que no escribieron lo que los ministros y el presidente dicen que leyeron. El indulto sacó cuerpo "por el bien del país", según Velásquez Quesquén. Finalmente hasta don Jose Enrique ha sacado cuerpo: su paradero, previsiblemente, es ahora desconocido. Clandestinidad le dicen.

El indulto ha sido anulado, ¡viva el poder de la opinión pública!... ahora entre toda esta pantalla, ¿no se nos está escapando alguien? Ah, sí, Crousillat... ¿dónde está?

*Ilustración obtenida aquí.

Enemigos Íntimos: Querrán matarlos y ¿no podrán matarlos?

El que el directorio de Frecuencia Latina haya decidido despedir a Beto Ortiz en salvaguarda de su "línea editorial" es una tremenda patraña. La verdad es tristemente obvia para medio mundo, salvando los hinchas de Jaime Bayly, quienes padecen una ceguera preocupante: Bayly ganó el trofeo de las pataletas.


Difícilmente un escándalo televisivo genera expulsiones como la que ha ocurrido hace poco. De hecho, los escándalos son deliciosamente rentables para los canales de televisión. Sin embargo, movidos por el dinero como son, los gerentes tienen que evaluar ciertos pro y contras de estos eventos "extra-deportivos".

En este caso, se sopesó rentabilidad. Dejar ir a "jaimito" significaba una pérdida millonaria y retenerlo malhumorado no mantendría a sus anunciantes por mucho tiempo, creando un forado en su horario. Por otra parte, el gestor del enojo del otrora candidato presidencial, don Beto Ortiz, tenía su públiquito, no en la cantidad de JB (no Jorge Benavides), pero lo suficiente para que su programa se mantuviera sin roches. Pero si a Baruch & Co. les iba a costar lo que costaba Bayly, valía sacrificar lo poco que costaba Ortiz.

No era una decisión tan dramática, sino 2-1=1. Nada de presiones de El Comercio (¿qué periodista no ha rajado aún del decano de la prensa nacional?), ni del gobierno. La plata manda aquí, no la ética ni la buena crianza de conductores caprichosos.

Apoyo el pedido de Aldo Miyashiro. Es de justicia que Beto Ortiz vuelva a Frecuencia Latina, más allá de las pataletas de Bayly.



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