Bayly, un candidato sin bandera ni camiseta, pero con cuchillos en mano

Es increíble la rapidez con la que Jaime Bayly ha convertido su "potencial" campaña electoral en el circo que se temía. Hace poco más de una semana, su candidatura parecía bastante lúcida, capaz de darle un nivel intelectual decente a nuestra tan alicaída y maltratada política nacional.


Cualquier confianza se me desvaneció al ver como tiraba por tierra, de bochornosa manera, el apoyo que José Barba le brindaba. Barba confió en él y se quemó.

Y las maniobras usuales de la politiquería peruana ya se hacen ver. Su inicial intensa voluntad de indultar al -merecidamente- prisionero Alberto Fujimori, se convierten ahora en que lo hará si resulta así tras un referendo. Sus manejos populistas no se quedan ahí sino que, valiéndose de la poca aprobación del Congreso, se sube al carro autoritario de disminuir la cantidad de representantes. Podemos comenzar a ver, asomando en terno y con caminada de pato, a un dictador "liberal".

Su propuesta con algo de sentido no tiene forma ni sustento: la mejora de la educación. Dice que se debe igualar la calidad de la enseñanza en colegios estatales a la de los colegios particulares de más alto pago de Lima, como el caso del Markham. Vale, a todos nos gustaría, pero ¿cómo, tío terrible, cómo?

Entonces llega el desfile del Mardi Gras: unión entre homosexuales, legalización de las drogas y aborto libre.

Cuando Pedro Pablo Kuczynski (a.k.a. PPK) dijo que Bayly "guarda mucho odio", este, airadísimo, agredió con todo a PPK: "Usted ya chupó la mamadera con Belaunde y con Toledo... Usted es más viejo que Matusalén". Pero las palabras de Kuczynski no habían sido en vano, sino que mucho habían tenido que ver con la columna publicada por Bayly en Perú.21, donde muchas de sus promesas electorales eran vengativas.

Sinceramente he perdido cualquier intención de voto por Bayly. Y ahora no tengo la menos idea de por quién voy a votar. ¡Cholo, vuelve!

May The Force Be With You: Good Bye Luke

Luke no se llama Luke por el tal Skywalker, sino por un sujeto fornido bonachón participante en Gilmore Girls. Luke es un Pitbull de cuatro años, un mes y doce días. Luke se fue esta tarde con un señor llamado Miller, que jugó en algún evento deportivo con la camiseta de la "Red Julcán".


Siempre pensé que Luke se merecía un prado donde correr hasta el hartazgo, tareas de campo donde pudiera darle uso completo a su fornida anatomía. Pero esto es más que complicado en una primaveral ciudad de concreto. Una casa de campo es imposible ahora para mí, y Luke se vio confinado a un rincón de habitación que, desde hace algunos meses, debía compartir con una cachorra de prometedor crecimiento.

Sin embargo, estas ideas no estaban presentes en mi cabeza sino hasta ayer. Ayer Luke miccionó en una extensión eléctrica, ocasionando el cortocircuito de todos los enchufes del segundo piso de la casa donde vivo. Ayer Luke firmó su sentencia de desalojo con tinta de úrea.

Esta mañana Fiore, quien viene realizando unas prácticas en Julcán, consiguió el dato de un buen criador de perros. Y aquí es donde entra a tallar don Miller y su camiseta de la "Red Julcán". Parece un buen tipo, a Luke le cayó bien en el acto. Es una alegría, como también es una pena. Luke se fue es un taxi Station Wagon, mirando atrás, quiero suponer que con algo de tristeza.

Hasta pronto Luke, ya te iré a ver en unos días más. Espero que corras en una huerta, libremente, hasta que te agotes por el carente oxígeno. Si es que los perros pueden ser felices, estoy seguro de que lo serás allá.

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Una corta nota al pie sobre el 2009

No podría haber previsto, en ninguna de las doce uvas que no comí el 31 de diciembre del 2008, nada de lo maravilloso que habría de ser el 2009. Fiorella llegó, de arranque, en quincena de enero, sin aviso ni notificación previa. E hizo mi año.


En nada lo maltratan mi paso fallido por la carrera de Hipócrates, ni la ausencia de licenciatura en Comunicaciones en mi pared.

Así, podría llamar a mi año "Fiorella", o llamarla (a ella) "mi vida entera". O podría celebrar mi Año Nuevo el día de nuestro aniversario, a sólo 9 días de hoy, o podría sencillamente sonreír y darle gracias a Dios. En este 2010 me reservo los deseos, Él siempre sabe sorprenderme con lo que necesito, aunque aún no esté siquiera enterado.

P.D.: No está de más pedir que Argentina finalmente gane el Mundial.

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