El circo municipal trujillano



Ser "apepista", debo anotar, es ser un convenido político (ya sé que esto parece sonar redundante). Me explico: pertenecer a un partido sin ideología ni tendencia política, que sólo existe para rendirle tributo al ego de su fundador -César Acuña- sólo puede responder a quien busca un agujero desde donde hacer fama y dinero. El caído en desgracia más reciente: Luis Iberico, candidato a la alcaldía de Lima por APP (Acuña Peralta Presidente, conocido por su 'alias' Alianza Para el Progreso). Creo que esto cabe perfectamente en la definición de "vientre de alquiler".

Ser aprista, no es lo mismo pero es igual. El Partido Aprista Peruano (PAP) no ha exhibido más que incompetencia y corrupción, tanto en sus gestiones municipales (en Trujillo y otros parajes peruanos) como en las presidenciales (con Alan García a la cabeza). Es un partido que, históricamente, ha vivido de acomodarse con el poder, de la corrupción, del arreglo bajo la mesa. Trujillo lo ha soportado por el vano orgullo de ser su cuna. Pues noticias: el niño se ha hecho pis y pof a todo lo ancho de su cuna y merece, con mucha justicia, unos cuantos palmazos en el poto.

Estos son los partidos que debaten tan alturadamente en las oficinas del concejo trujillano. Corruptos contra corruptos, peleándose por quién es el peor. Una pelea de damas de la noche, intentando sacar la competencia de su esquina.

Y tú, ¿por quién vas a votar? Piénsalo, es en serio.

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