En defensa de los cuyes

En días recientes se ha levantado una medianamente justificada -y bastante publicitada- campaña por salvar a los perros de las "perversas" manos de estudiantes de medicina humana (también de los de veterinaria, obviamente), incapaces de criar sus propios perros o, mejor, practicar con perros virtuales. Esto lo digo por el alterado tuiteo de Perú.21 del 16 de agosto (Peru21pe Las mafias trafican perros en varias universidadess universidades http://bit.ly/15FkEp).


Por partes: en primera instancia tengo dos perros, con lo que debería comprar algunos votos de las asociaciones defensoras de perros, gatos y loros. Luego, eso de las mafias que "roban" perros caseros es más que probablemente equívoco: vox populi es que los universitarios capturan a los animalillos callejeros que no tienen mayor ocupación que acompañar jardineros, recicladores o ser candidatos a rabiosos. Ahora, donde hay demanda hay oferta. Pasa con la ropa de marca, con la drogas... y con los perros.

Pero, reventando el grano por el que titulé este post, hay una criatura menos popular y más perjudicada, no sólo por la medicina sino por los hábitos culinarios y ¡hasta brujeriles! de nuestra peruanísima cultura: el cuy. Pobre pequeño roedor sin mayor culpa en este mundo que la de nacer con parentesco pero mejor apariencia que su prima, la rata. Chamanes la pasan como un pañuelo espiritual por diversas anatomías crédulas y, ya sea por el efecto de un aura cargada o de las necesidades económicas de un desempleado estafador, es asesinado sin llanto alguno.

No hay rostro más ilustrativo del dolor padecido que el de un cuy en bandeja. Y acabando con el acusado rubro médico, los cuyes son muertos de un golpe seco en el borde de la mesa del laboratorio. No es justo pues, no se vale.

¿Por qué a los perros sí los defienden tan encarnizadamente, mientras que a los cuyes, cuya exhibición mediática quizá sólo se circunscribe a cierto ejemplar dadivoso expuesto por un banco de "confianza", les voltean el rostro? ¡Basta! ¡Justicia animal!

Saludemos esfuerzos como el de Flo, argentinísima alumna de la UPAO que intentó -frustradamente- liberar a los cuyes que luego habrían de ser abiertos en alguna clase de anatomía animal.

O, por otro lado, déjense de hipocresías y permítanle estudiar a los muchachos, con cuyes, perros, ranas y lo que se requiera.

*La imagen del cuy fortachón es originaria de iFun.

4 comentarios:

Alfieri Díaz Arias dijo...

Al único cuy que hubiera matado a patadas es al "cuy mágico" que hablaba como Yoda. El hijoputa me caía mal por más efectivo que fuera en su target. Algo parecido me sucede con el "Chacota" de Cristal.

Espero que tu defensa no vaya contra el cuy chactado, el ajiaco de cuy y sobre todo el cuy broaster (en Cajamarca hay un hueco que es una delicia como lo preparan).

David dijo...

Esta sarcástica defensa del cuy tiene un honesto desinterés de la muerte animal. Soy un "vegetariano" que comprende que la mayoría de los animales nacen para morir cruentamente, y no siento demasiada pena por eso. Los chinos comen perros. Los peruanos, en muchos chifas, comen gatos sin saberlo. Todo aquel gustoso de los embutidos come burro.

El conocimiento médico requiere de perros sin nombre ni apellido. Magro mérito reside en defender un perro en perjucio de aquellos que quieren aprender a curar humanos.

Y lo de las "mafias" que roban perros caseros es una falacia sensacionalista... como el calentamiento global, por ejemplo.

alfieri dijo...

¿Entonces no se está derritiendo Pastoruri? Qué huevas los huiaracinos de quitar el nevado como destino turístico.

David dijo...

Dile eso a los chiquillos muriendo de frío en Puno... "no se preocupen, el mundo se está calentando"... en unos minutos, mi post sobre el calentamiento global (uno más).

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