Breves anotaciones sobre el drama electoral universitario trujillano (un título largo suele sugerir un trato importante de cualquier cojudez)

10:59 PM

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Hay un cartel gigante colgando del segundo piso de la Faculdad de Medicina de la UPAO (a la sazón, mi nueva alma mater). El texto ahí contenido cuenta algo así: "Yo también (corazón de fondo, es decir: amo) IECO". Puede que diga Medicina en algún lado, no es relevante para esta historia.

Hace unos días un sujeto de fácil metro ochenta, con un divertido casco en la cabeza, me interrumpió la vida mientras cruzaba la avenida América. Eran como las 8 p.m. "Firma por la moral" o algo así me ofreció. Se notó molesto cuando me negué. Aún así siguió jodiendo a todos cuantos pasaban por ahí. Había una carpa ahí, creo que eran del ULD intentando justificar su dignidad.

Hoy un grupo de estudiantes de Medicina se sentaron en lo que conocemos -al menos mi enamorada y yo- como la S del pabellón F (una banca larca y curva que aparenta una S delgada en el patio exterior del edificio). Varios llevaban un sticker colgado del pecho, con el corazón y el eslogan de IECO señalado líneas arriba. Uno de ellos fumaba descaradamente, el vigilante lo miraba sin decir ni alto ahí. Está prohibido por ley fumar en las universidades. A él le llegaba altamente.

Ayer, mientras buscaba mi nota del examen de Biofísica en un periódico mural, me encontré con la lista de miembros de mesa y un amenazante monto monetario: S/. 100.00. Sería mentir si asegurara que la multa cargada de manera tan exagerada corresponde a los estudiantes y no a los miembros de mesa. La verdad que no lo recuerdo. Pero cobrarán si no voy, eso sí lo sé. No deberían, es una universidad. No debería ni el Estado Peruano.

Hace casi tres años, millones de peruanos me pusieron en la difícil situación de elegir como presidente a un ladrón viejo y rechoncho o a un cachaco malhumorado (con posibles traumas fálicos -qué se yo, ¿Freud dixit?-). Yo vicié mi voto, fue rollo de ellos.

Dentro de dos días tendré que votar por dos partidos sin mayor mérito que el escándalo, la corrupción y el socialismo (esto último porque varios miembros del ULD que conozco tienen esa terrible tendencia). ¿Cambio?, ¿veredas nuevas?, ¿pabellones bien pintados?, ¿no a la corrupción? La política nunca es muy creativa en sus "planes de gobierno". OK, admito que vendo mi voto a los que me rejuren que crearan un parking decente para bicicletas. Lo juro.

Hasta entonces votaré viciado (si es que se puede considerar un tipo de voto).

Algunos años atrás, Tony me comentaba en un tono triste -esto lo deduje, fue a través del MSN- que la juventud se volvía cada vez más apolítica. Yo comenté alegre que era algo bueno, que los jóvenes eran más críticos y que los partidos no tenían ya los argumentos necesarios ni válidos. Fue algo así, creo, lo que dije.

Pocos minutos ya de que alguien me dijera -también por el MSN- que los del ULD habían hecho la clínica de la UPAO. Es algo que tienen los partidos políticos en general, se compran los méritos que no les corresponden, obviando que ellos sólo son representantes de sus electores.

Quizá me lo dijo Tony en ese momento, quizá no. Podría estar recien ocurriéndoseme ahorita: Los jóvenes somos quizá apolíticos, pero no por una mejora en nuestro discernimiento, sino por un notable desarrollo de desinterés y, luego, ignorancia.

David

1 Response to "Breves anotaciones sobre el drama electoral universitario trujillano (un título largo suele sugerir un trato importante de cualquier cojudez)"

David said :
4:02 PM
Si sigo jugando al doctor en unos años más, crearé mi partido: "No nos gustan las siglas (NNGS)" o algo así habrá de llamarse... aunque sea cubrirás mi campaña en tu blog, ¿no?

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